La bici, como la vida…

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MORELOS.- Dicen que la vida es como andar en bicicleta. Se requiere de equilibrio, control y una velocidad sostenida para avanzar y mantenerse.

Pero si andar en bicicleta es para algunos como la vida, el uso de este vehículo es para millones y millones de personas, desde su invención, la vida misma: Sobre una bicicleta se ganan la vida, vendiendo cualquier cosa o la utilizan como vehículo único para enfrentar la vida cotidianamente.

Es decir, la bicicleta es un juego en dos ruedas, pero también es vehículo, un transporte, el único, con el que el hombre se transporte propulsado por él mismo. Con ella se ganan la vida, se ganan premios, se gana libertad y en algún momento de la historia, se ganaba prestigio.SDS_INAUGURACIÓN LA VULETA A LA BICI_080515_508

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En Morelos, las autoridades estatales consideran que el uso de la bicicleta es una de las aristas necesarias para lograr la sustentabilidad, –por que sustituye al automóvil–, y al igual que promueve la práctica del ciclismo en la ciudad o en el campo, incita conferencias o exposiciones, como la que prevalece en la zona protegida denominada “Barranca de Chapultepec”: La Vuelta a la Bici.

Antes de estar en la ciudad de Cuernavaca, La Vuelta a la Bici estuvo por largo tiempo en la Ciudad de México, pero en la capital del estado fue instalada recientemente y aquí permanecerá hasta el 25 de septiembre, de martes a domingo, de diez a cinco de la tarde.

“El tema de la bici es uno que estamos tratando de impulsar para promover la movilidad sustentable, y una de las formas es el uso de la bicicleta, pero para poder promoverlo y ejercer su uso, necesitamos conocer la historia y las diferentes formas (de bicicletas que hay), así como todos los beneficios que ha traído desde que se inventó”, aseguró Percy Betanzos Ocampo, directora Directora de Gestión de Proyectos y Enlace Técnico de la secretaría de Desarrollo Sustentable (SDS) del estado de Morelos, responsable de esta exposición.

“Es una exposición que nos cuenta la historia de la bicicleta en el mundo. Es una muestra de una colección de bicis de diferentes épocas, desde la primera que es de madera, hasta bicicletas más modernas como las de ruta, deportivas, de montaña, urbanas y de “moda”, afirmó Betanzos.

Bajo el domo del salón “Amate”, la exposición consiste en varias filas de bicicletas que fueron colgadas del techo con cables de acero. Bajo ellas, están -también suspendidos- acrílicos iluminados con leds que asemejan caminos y carreteras. La luz da la sensación de velocidad, lo que genera una atmósfera moderna y dinámica.

La sede de la exposición es un gran salón cuyas paredes están pintadas de negro mate. La iluminación es tenue, cálida; asemeja una sala de arte donde las obras no sólo están colgadas de la pared, sino también es como si flotaran. Así están las bicicletas, como flotando.

“Se van a encontrar con 15 secciones distintas de colección, de diferentes épocas. También van a encontrar las funciones que la gente, a lo largo de la historia le han dado a la bicicleta como son los oficios, el correo, la transportación en la guerra ó bicicletas raras como una mexicana fabricada de bambú o aquella cuyo cuadro fue usado como escondite para esconder documentación durante la segunda guerra mundial”, destacó la entrevistada.

En la actualidad, Cuernavaca tiene un resurgimiento del movimiento bicicletero de la mano de organizaciones afines a la administración estatal emergida de la izquierda, lo que ha permitido que grupos tradicionales, ligados a la bicicleta encuentren terreno propicio para impulsar la práctica del ciclismo de todo nivel.

Por eso esta exposición no sólo muestra la historia de a bicicleta y su uso en el mundo, sino que ha guardado espacio para recordar y reconocer el impulso –de una década y media a la fecha- de dicho “Movimiento Bicicletero”, que poco a poco ha ido generando una corriente de opinión y de practicantes en Cuernavaca y que en esta exposición es reconocida con fotos, entrevistas, testimonios y mensajes de sus integrantes.

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“Hay muchísimas opciones aquí en la exposición. Piensas en bicicleta y no te imaginas cuánto puede haber en los temas histórico, de moda, de tecnología, cultura, diseño, turismo, simuladores de ruta… realmente es venir y tener la experiencia de descubrir todas las posibilidades que hay en la bici”, aseveró Percy quien también practica este deporte como forma de transportación.

En esta exposición no sólo se busca dar a conocer la historia o la evolución de la bici, también, intenta hacer conciencia en aquellos que no practican el ciclismo. Por ello, en la exposición, fueron instalados dos simuladores para que la gente se suba a una bicicleta y empiece a pedalear frente a una pantalla que muestra una ruta llena de obstáculos para el ciclista, como son las calles de Cuernavaca y otras rutas de Morelos.

Cuando uno levanta la vista puede ver todas aquellas bicicletas colgadas del techo. Dependiendo la edad, es el estilo o marca de la bicicleta que llama la atención.

Así, puede apreciarse la bici que fue utilizada por el equipo olímpico de ciclismo en la olimpiada de 1968, están aquella bicicleta marca Vagabundo (estilo inglés) tan conocida y difundida a inicios de los años 80 del siglo pasado, o las incipientes cross, las bicicletas de moda entre los niños más arrojados.

Sin  embargo, no son todas. Al inicio de la exposición puede apreciarse una bicileta de madera, seguida de aquellas hiper clásicas de una rueda enorme y otra más chica; sin olvidar la bicicleta estila cartero ó aquella de “carreras” cuyo curvos extremos del manubrio simulaban los cuernos de un borrego.

Sin embargo, hay otras más clásicas y mucho más curiosas. En el lugar se exhibe una bicicleta de origen mexicano, construida sólo de palos de bambú, que ya está siendo exportada.

Pero también en esta exposición se exhibe una bicicleta de afilador. Es una que fue solicitada en préstamo a un practicante de este oficio. “Así como la tenía, así la exhibimos”, dijo Betanzos.

Se puede apreciar el desgaste, la enorme piedra que soporta para afilar tijeras, cuchillos, machetes y otras herramientas. Porta a los lados, a manera de alforjas, dos garrafones verdes, que fueron cortados de la parte superior para que sirvan como de cajones. La bicicleta pesa 80 kilos.

En la exposición puede verse decenas de bicis, pero hay otra, que fue utilizada en la segunda guerra mundial. Los tubos del cuadro de la misma –ahora transparente- fue utilizado para esconder documentados durante la conflagración. Gracias a lo hueco de la bici, fue posible salvar vidas como esconder documentación de judíos o ciudadanos de otros países que intentaban huir de la guerra, por lo que la bicicleta no sólo era su medio de transporte, sino también su correo secreto para sobrevivir.

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