Agua, azucarillos y aguardiente en versión juvenil

Agua, azucarillos y aguardiente en versión juvenil

;



En las últimas temporadas el teatro de La Zarzuela ha puesto en marcha el proyecto Zarza, para acercar el género al público más joven contando, además, con un plantel de artistas igualmente juvenil.

Agua, azucarillos y aguardiente en la entrega de esta temporada con adaptación de Nando López y dirección escénica de Amelia Ochandiano.

Esta obra maestra del género chico, con partitura de Chueca y libreto de Ramos Carrión, se estrenó en el desaparecido teatro Apolo el año 1897, uno después que La Gran Vía, la otra joya de la lírica española. El éxito también acompañó a esta pieza de un solo acto que tiene como protagonistas a la Pepa y a la Manuela, dos aguadoras del Paseo de Recoletos. La primera tiene puesto fijo, la segunda recorre las calles con su vasera. En el puesto de Pepa se urde una ingenua trama para que la joven aspirante a poeta, Asia (de Atanasia) descubra que su pretendiente Serafinito es un golfo. Además, las dos aguadoras mantienen una pelea encarnizada que, al final, no lo es tanto.

La acción está salpicada con unos cuantos números musicales que rápidamente se hicieron populares y hoy siguen siendo conocidos. La entrada de las niñeras en el paseo de Recoletos o la llegada de los barquilleros son unos ejemplos de las partituras chispeantes y pegadizas que componía don Federico y que se integraban en el repertorio callejero. Ahora esos temas no faltan en casi ninguna de las antologías zarzueleras.

Para este montaje se utiliza una orquesta reducida que dirige Óliver Díaz, muy visible para el público y casi integrada en la escenografía. Sánchez Cuerda, el escenógrafo, parte de un espacio diáfano que pronto se llena de elementos multicolores que nos llevan a pisito donde Asia pasa penurias, y al popular paseo madrileño, con el puesto de la Pepa como elemento principal.

Nando López, el adaptador, se ha tomado pocas licencias. A la madre de Asia la ha transformado en su hermana mayor e introduce en la acción un personaje joven, que resulta ser el propio Federico Chueca. Así se llega a una hora de representación que transcurre a un ritmo trepidante y en la que la directora de escena ha acentuado la vena humorística de los personajes.

Creo que esta versión no provocará las discusiones de otras anteriores. Los amantes de mantener las formas tradicionales, no las verán apenas traicionadas y el público joven, al que va preferentemente dirigida la función, se divertirá con estas peripecias casi infantiles pero, a la vez, descubrirá una música muy apreciable.

Agua, azucarillos y aguardiente, se va a representar en el teatro de La Zarzuela del 2 al 7 de marzo con unos horarios especiales. Los días 2, 3, 4 y 5 habrá dos funciones matinales a las 10.00 y 12.30, dirigidas al público estudiantil. El día 6 una a las 11.00 y otra a las 19.00 y el día 7 solamente una a las siete de la tarde.





fuente: madridiario

Share