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Denuncian la agresión de un conductor de autobús a una mujer con movilidad reducida



La Federación de Asociaciones de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (Famma-Cocemfe) ha denunciado al conductor de un autobús de la empresa La Veloz que el pasado día 6 presuntamente vejó en Madrid a una viajera con movilidad reducida y “llegó a escupirle”, motivo por el cual exige “medidas y sanciones”.

Según la denuncia trasladada por FAMMA al Consorcio Regional de Transportes de Madrid (CRTM), los hechos sucedieron el pasado día 6 cuando el conductor de un autobús de la línea 334, entre Conde de Casal y Rivas, dijo a la mujer delante de los demás pasajeros que “no se podía retrasar porque personas como ella se subieran a su bus”.






A continuación -dice Famma en un comunicado-, el conductor dijo a la mujer -estudiante universitaria mayor de edad que se desplaza con un ‘scooter’ eléctrico- frases como: “vosotros no deberíais entrar al bus”, “vuestros padres son unos irresponsables”, “la gente como vosotros no debería existir”, “sois retrasados mentales”, o “sois unos niñatos, mira cómo lloras”.

El trato discriminatorio, dice Famma, comenzó desde la subida de la usuaria al autobús, ya que “el conductor no esperó a que se colocase con seguridad con su scooter, lo que puso en peligro su integridad y la de otros viajeros”.


Como parte del “trato vejatorio” al que sometió a la viajera, Famma añade que el conductor denunciado la obligó “a bajar tres paradas antes, aludiendo a que en la parada a la que ella se dirigía no podía desplegar la rampa por haber coches mal estacionados”.





Esto supuso un problema adicional para la viajera, que “tiene problemas de orientación” y “ese cambio de su rutina la puso en una situación comprometida que, gracias a la colaboración de otros viajeros, pudo salvar”.

Famma exige a la empresa contratista La Veloz que “tome medidas disciplinarias contra este conductor” y explica que ha puesto los hechos en conocimiento del CRTM, que -dice- “debe actuar ante una situación tan canallesca”.

En palabras del presidente de FAMMA, Javier Font, “una actitud tan canalla no puede ser consentida ni por la empresa ni por el Consorcio Regional de Transportes y, de no actuar, pediremos responsabilidades a los dos”.

La Federación cita el artículo 510 del Código Penal según el cual, si se demuestra el delito de odio, el conductor “podría enfrentarse a penas de entre seis meses a dos años y multa de seis a doce meses, ya que castiga a “Quienes lesionen la dignidad de las personas mediante acciones que entrañen humillación, menosprecio o descrédito [..] [..] por razón de su discapacidad”.


“Una actitud tan canalla no puede ser consentida ni por la empresa ni por el Consorcio Regional de Transportes”















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