El Gregorio Marañón testa con éxito las máscaras de buceo de Decathlon

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El Hospital Gregorio Marañón está testando las
máscaras

de

buceo

de

Decathlon
modelo Easy Breathe en sistemas de respiración para “ganar tiempo” y con él “conseguir una cama en críticos”.

Un grupo de profesionales de este centro, como traumatólogos, cirujanos vasculares, anestesistas o cardiólogos, están impulsando esta iniciativa exportada de Italia y que está “funcionando francamente bien en los pacientes”, ha explicado en un vídeo el cardiólogo Felipe Díez, que ha indicado que otros hospitales también están empezando con estas pruebas.

Cuentan con las impresoras 3D del Marañón para fabricar la pieza necesaria, que desde otros puntos se está imprimiendo de forma altruista. Las máscaras de buceo transformadas se están testando en neumología y medicina interna, que es prácticamente todo el hospital.





“No sustituyen a las UCIs , son un punto de oxígeno más”, ha aclarado Díez, que ha expuesto que los hospitales no cuentan con sistemas extra de ventilación y que estas máscaras pueden ser “un paso intermedio entre las unidades de cuidados intensivos y el soporte básico de oxígeno”.

A la espera del ok de la Agencia Española del Medicamento
A la espera del ok de la Agencia Española del Medicamento
(BENOIT TESSIER / Reuters)

Un grupo de facultativos del Hospital Universitario Infanta Leonor ha presentado un dossier para que la Agencia Española del Medicamento y Producto Sanitarios autorice las adaptaciones que han acometido a máscaras de buceo para que puedan emplearse como alternativa provisional a un respirador para pacientes con Covid-19 en insufiencia respiratoria grave.

Concretamente y tras pasar previamente por el comité ético del centro, se solicita así la homologación de estas máscaras modificadas como “mejor alternativa” cuando no hay material homologado disponible ni acceso a intubación orotraqueal”.

Para su confección se ha establecido una red colaborativa. La marca deportiva Dechathlon ha donado las máscaras y material solicitado en el proceso de desarrollo, que se suman a 400 unidades Cressi donadas por el Club Rotary para que el equipo EPI se pueda usar en intervenciones quirúrgicas y comenzar la adaptación de esta máscara.

Además, un cardiólogo del Hospital Clínico de Valladolid y su hermano, de la empresa d3 Applied Technologies, el colectivo coronamakers con sus redes de impresión 3D, junto a la colaboración de ingenieros de Airbus, con facultativos del Hospital han trabajado “frenéticamente” para hacer realidad un adaptador a la máscara de buceo que “ya es de dominio libre” y lo pueden fabricar y emplear en otros centros, siguiendo unas especificaciones establecidas de calidad.






Italia dio el primer paso





Según cuenta la empresa Isinnova en su página web, fue el doctor Renato Favero del hospital italiano Gardone Valtrompia quien se puso en contacto con Cristian Fracassi, CEO de Isinnova para ver cómo se podían solucionar la falta de respiradores para tratar a los pacientes más graves de coronavirus.

Entre ambos construyeron la máscara de ventilación de emergencia a partir de la citada máscara de buceo. Decathlon, que estuvo dispuesta a colaborar desde el principio, les proporcionó toda la información necesaria sobre el artículo en una idea diseñada, insiste Isinnova “para los centros de salud que pueda ayudar en una situación de urgencia donde no es posible encontrar suministros médicos oficiales”.











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