Final definitivo del Real Cinema

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Los andamios empiezan a tapar la fachada del Real Cinema, en la plaza de Isabel II. Tras permanecer doce años cerrado, el viejo cine, que el próximo mes de mayo hubiera cumplido cien años, será transformado en el hotel Ocean Drive.

La empresa Sagarra encargó al arquitecto Teodoro Anasagasti, el proyecto de un enorme y lujoso cinematógrafo enfrente del teatro Real. Según los reportajes de la época, tendría casi 3.500 localidades, además de un cine al aire libre en la terraza, con otras ochocientas entradas. Un ascensor con capacidad para veinticinco personas comunicaba los pisos del edificio. Realmente parece que su aforo estaba en torno a los mil espectadores.

El Real Cinema comenzó a levantarse a final del año 1918 por el contratista Celestino Madurell. Las obras duraron unos dieciocho meses. La inauguración se produjo el 15 de mayo de 1920 con un programa que incluyó los títulos El cuarto número 23, La hija del Plata y Las vacaciones de Solly. La empresa Sagarra también tenía en esos momentos los cines Royalty, Príncipe Alfonso y Cinema España. Durante la II República, cuando se eliminó cualquier referencia a la monarquía, pasó a llamarse Cine de la Ópera. La primera etapa de su historia -siempre como cine- se extendió hasta la Guerra Civil.

El lindo Don Diego fue la última obra representada

Reformas

Los daños que sufrió el edificio durante los bombardeos al principio de la Guerra impidieron su reapertura tras la contienda. En noviembre de 1943 el ayuntamiento concedió licencia para la reconstrucción dirigida por el señor Laredo de la Cortina. Al reabrirse en diciembre de 1945 todavía se conservaban el torreón y buena parte de la fachada original. La reforma que comenzó a desvirtuar el proyecto original del viejo cine, fue la iniciada en el año 1964 con Aurelio Botella y Julián Venegas al frente. Desapareció entonces cualquier vestigio de la fachada original. El 5 de mayo de 1965 volvió a iluminarse su pantalla con el nombre de Nuevo Real Cinema y la proyección de una gala de ballet del Covent Garden. El cine perdió definitivamente la impronta de Anasagasti, cuando en 1992, el arquitecto Gilberto López Ayala acometió unas obras que ya habían emprendido otros grandes locales: la transformación en cuatro salas pequeñas. Se inauguraron el 17 de diciembre de ese año 1992.

Sala de teatro

El actor Manuel Tejada, recientemente fallecido, fue uno de los primeros interesados en convertir una de las salas del complejo en un teatro con capacidad para 400 espectadores. Como tal se inauguró el 4 de marzo de 1993 con la comedia La ex mujer de mi vida, que protagonizaba junto a Maru Valdivielso y Lola Baldrich. La iniciativa no tuvo ningún éxito y echó el telón rápidamente. El empresario Enrique Cornejo lo rescató en 1998 y el ocho de octubre de ese año reabría con Pedro Ruiz. Logró mantenerlo abierto durante casi una década, aunque cerró definitivamente el 15 de mayo de 2007 tras las representaciones de El lindo don Diego, que encabezaba Fernando Conde. A partir de ese momento solo siguió funcionando la discoteca que ocupaba los sótanos y a la que se accedía por el lateral de la calle de la Priora. En los últimos años ha sido habitual ver bajo su antigua marquesina auténticos campamentos de personas sin techo.

Teodoro Anasagasti

El arquitecto bermeano Teodoro Anasagasti realizó unos cuantos cines y teatros en nuestra Capital. Su obra no pudo ser más extensa porque murió con cincuenta y ocho años. Además del Real Cinema, también proyectó los desaparecidos teatros-cine Fuencarral, Cisne y Chueca. Permanecen en pie el teatro Monumental, inaugurado en 1923, y el Pavón, que se abrió en 1925. Solamente este último mantiene la fachada prácticamente igual que cuando se inauguró, convenientemente restaurada. En el Monumental se puede ver la arquitectura interior, aunque tampoco queda ni rastro de la hermosa fachada original.





fuente: madridiario