La boina de contaminación de Madrid ha desaparecido

;


Madrid lleva tres semanas en casa. La movilidad ciudadana se ha desplomado, y con ella ha arrastrado la suciedad del aire. La asombrosa disminución del tráfico rodado durante la cuarentena ha disipado esa niebla grisácea que empaña el cielo de Madrid en circunstancias normales: la famosa boina de contaminación que corona la capital.

Estos días de confinamiento los madrileños se han topado con la sierra en sus ventanas. Una estampa inaudita: en un día cualquiera los altos niveles de polución en el aire imposibilitan ver las montañas que se recortan detrás de los rascacielos de la ciudad.

La belleza de esta imagen se mide en cifras. La contaminación ha caído un 56% durante el aislamiento, y hasta un 70% en el interior de la M-30. El índice de NO2
bajó un 40% en la primera semana de cuarentena, y a finales de marzo Madrid fue la segunda ciudad con menos movilidad del mundo, con un 75% menos de tráfico en el interior de la M-30, según Ecologistas en Acción.

Los vecinos, que últimamente pasan más tiempo que nunca acodados en el balcón, han capturado el momento en fotografías que exaltan el azul del cielo madrileño, uno de los atractivos de la ciudad que enorgullece a los residentes y entusiasma a los turistas.

Estas imágenes quedan para el recuerdo, y aportan un punto de luz en uno de los momentos más oscuros por los que ha pasado la región.

Foto de portada: LBM1948 / CC BY-SA 4.0 (Wikipedia)





Source link