La joven que apuñaló a su recién nacida en Alcalá de Henares dice que fue violada a la salida de un bar

La joven que apuñaló a su recién nacida en Alcalá de Henares dice que fue violada a la salida de un bar

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La
joven

confesa del

asesinato

a

puñaladas

de su

bebé
recién nacida en Alcalá de Henares aseguró a las médicas forenses del juzgado que fue violada una noche a la salida del bar en el que trabajaba, un suceso con el que explicó su embarazo que desconocía su entorno hasta el hallazgo del cadáver.

Según la acusada, un cliente del bar la siguió hasta un túnel y la agredió sexualmente, han señalado este lunes en el juicio en la Audiencia de Madrid las forenses que se entrevistaron con Sonia B.A., acusada de asesinato con la agravante de parentesco, por el que se enfrenta a una petición fiscal de 22 años de cárcel.





Dudaron aun así del testimonio de la chica sobre “un hecho que no consta en ningún informe”, según han declarado las forenses en calidad de peritos, antes de precisar que no hay ninguna prueba para dar credibilidad a una declaración realizada meses después del crimen en mitad de un trastorno psicótico en el que perdió “la noción de la realidad”.

“Tenía gravemente afectadas las capacidades mentales, aunque no anuladas”, han explicado las médicas para corroborar el diagnóstico de depresión grave y amnesia disociativa que hicieron las psiquiatras que la atendieron antes de que ingresara en prisión provisional.

Han incidido en que, si bien Sonia B.A. era consciente del embarazo, lo negaba, lo que le llevó a un camino sin salida, que han tratado de ilustrar en boca de la joven: “Quiero morir, culpable de la vida que llevo y si no me muero, la mato”.

La defensa de la chica reclama la absolución al entender que los hechos se cometieron durante un brote psicótico, mientras que en el caso de que resultara condenada solicita una eximente incompleta por dicha patología, que le hizo olvidar los recuerdos de esas fechas.

Los hechos se remontan al 20 de febrero de 2018, cuando en torno a las cinco de la madrugada la acusada acabó con la vida de su hija de nueve puñaladas al dar a luz antes de cortar el cordón umbilical, limpiar los restos del parto, ducharse e irse a dormir.

Escondió el cuerpo en una mochila que estaba colgada en una silla en la casa de los padres de su novio, con el que tiene un hijo en común y con quien convivía de lunes a jueves, pero del que una prueba de paternidad descartó que fuera el padre del fallecido.





La familia de su pareja encontró dos días más tarde el cadáver cuando fue a recoger ropa para la joven, que ingresó en el hospital Príncipe de Asturias por el sangrado de una hemorragia tras el parto imprevisto en el baño de la vivienda.

Para las peritos, existían síntomas de la patología en la joven, “dejada a la mano de Dios”, sin un control médico del embarazo, que se desarrollaron a raíz de los hechos.

Las heridas, según han declarado, fueron provocadas por un objeto punzante de un centímetro de ancho, posiblemente, según la perito, con unas tijeras, que pudo utilizar para cortar el cordón umbilical, pero que no fueron encontradas en el registro policial de la casa.

“Si se aplica la lógica, lo más inmediato” tras separarse del bebé fue emplear “lo primero a mano”, han resaltado.

Las forenses han sostenido que el feto estuvo vivo durante unos minutos antes de morir porque hubo reacción vital en los tejidos de su cuerpo por el aire respirado y han descartado que el bebé falleciera a causa de una malformación.

Preguntada por la fiscal sobre si la niña pudo sobrevivir sin recibir asistencia médica, han aventurado que sería difícil por la herida de arma blanca en el corazón que afectó también a un pulmón. Las médicas forenses han expuesto que sacaron la conclusión de que la joven se vio afectada por la pérdida de la referencia paterna, que se marchó a trabajar a Francia.






El feto estuvo vivo durante unos minutos antes de morir porque hubo reacción vital en los tejidos de su cuerpo por el aire respirado












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