La reciente información presentada por la presidenta Claudia Sheinbaum sobre la disminución de homicidios en México ha generado un amplio debate sobre la efectividad de las políticas de seguridad implementadas en el país. Según los datos, entre septiembre de 2024 y diciembre de 2025, el promedio diario de homicidios se redujo en un 40%, pasando de 86.9 a 52.4 asesinatos diarios. Este descenso representa una disminución de 34 homicidios al día, lo que ha llevado a la mandataria a afirmar que se han alcanzado niveles de violencia similares a los de 2016, marcando un hito en la lucha contra la criminalidad en el país.
La titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Marcela Figueroa, complementó esta información al señalar que la mitad de los homicidios se concentran en solo siete entidades del país, mientras que 26 estados han mostrado una mejora en sus cifras de criminalidad. Este panorama es alentador, especialmente si se considera que los delitos de alto impacto, que incluyen homicidio doloso, feminicidio, secuestro, extorsión, violación y robos con violencia, han experimentado una caída del 47% entre 2018 y 2025, pasando de 969 a 514 delitos diarios.
### Contexto Histórico de la Violencia en México
Para entender la relevancia de estas cifras, es crucial situarlas en el contexto histórico de la violencia en México. Desde el inicio de la llamada «guerra contra el narcotráfico» bajo la administración de Felipe Calderón, el país ha enfrentado un aumento alarmante en los índices de homicidio. Calderón heredó un país con aproximadamente 10,000 homicidios anuales y dejó a su sucesor, Enrique Peña Nieto, con una cifra escalofriante de casi 26,000 homicidios al año. Este incremento del 100% en las tasas de homicidio durante su mandato es un claro indicador de la crisis de seguridad que ha afectado a México en las últimas décadas.
El regreso del Partido Revolucionario Institucional (PRI) al poder trajo consigo una disminución en los homicidios durante los primeros años del gobierno de Peña Nieto. Sin embargo, esta tendencia no se mantuvo, y la violencia se disparó nuevamente, culminando en un récord de 36,685 homicidios en su último año de gobierno. Este ciclo de violencia ha dejado una huella profunda en la sociedad mexicana, afectando no solo la seguridad pública, sino también la economía y el bienestar social.
La administración de Andrés Manuel López Obrador, que comenzó en 2018, se enfrentó a este legado de violencia. A pesar de que los números absolutos de homicidios fueron los más altos en la historia moderna de México, es importante destacar que se logró una reducción del 9% en los homicidios anuales, cerrando 2024 con 33,000 homicidios. Este cambio de tendencia es significativo, ya que representa un esfuerzo por parte del gobierno para abordar la violencia de manera diferente a las estrategias fallidas del pasado.
### Estrategias de Seguridad y su Impacto
Uno de los aspectos más destacados de la estrategia de seguridad actual es la prevención de extorsiones. Más de tres cuartas partes de los intentos de extorsión han sido frustrados gracias a una combinación de concienciación pública y un mayor contacto entre los ciudadanos y las autoridades. Este enfoque proactivo es un cambio notable en comparación con los años anteriores, donde la extorsión era uno de los pocos delitos de alto impacto que seguía en aumento.
La implementación de programas de concienciación y la promoción de la denuncia de delitos han sido fundamentales para empoderar a la ciudadanía y fomentar una cultura de colaboración con las fuerzas del orden. Este cambio de paradigma es esencial para construir un entorno más seguro, donde los ciudadanos se sientan respaldados y protegidos por el estado.
Sin embargo, es crucial no caer en la complacencia. A pesar de los avances, la cifra de homicidios sigue siendo inaceptable, y la violencia continúa representando un riesgo significativo para la integridad física y el derecho a la tranquilidad de los ciudadanos. Las extorsiones, por su parte, siguen afectando gravemente a trabajadores y empresarios, lo que a su vez puede desincentivar la inversión y obstaculizar el desarrollo económico del país.
La historia reciente de México nos enseña que las soluciones simplistas y las fórmulas fracasadas del pasado no son la respuesta a la compleja realidad de la violencia. La estrategia actual debe ser evaluada y ajustada continuamente para asegurar que se mantenga el rumbo hacia una reducción sostenible de la criminalidad. La experiencia acumulada a lo largo de los años debe servir como guía para evitar repetir los errores del pasado y para construir un futuro más seguro para todos los mexicanos.
En este contexto, es fundamental que la sociedad civil, las autoridades y los expertos en seguridad trabajen de manera conjunta para desarrollar estrategias efectivas que aborden no solo los síntomas de la violencia, sino también sus causas profundas. La educación, el desarrollo económico y la inclusión social son elementos clave que deben ser parte de cualquier estrategia integral de seguridad.
La reducción de homicidios en México es un tema que merece atención y análisis profundo. Las cifras recientes son un indicativo de que se están realizando esfuerzos significativos para mejorar la seguridad en el país, pero también son un recordatorio de que aún queda un largo camino por recorrer. La lucha contra la violencia es un desafío complejo que requiere un enfoque multifacético y un compromiso constante por parte de todos los sectores de la sociedad.
