La actividad industrial en México ha mostrado signos de debilidad en los últimos años, reflejados en el Indicador Mensual de la Actividad Industrial (IMAI). Este indicador, que es crucial para entender la salud del sector industrial del país, ha experimentado una contracción del 1.14% en 2025, marcando así el segundo año consecutivo de descensos. Esta tendencia es alarmante, ya que representa el retroceso más significativo desde 2020, cuando la actividad industrial cayó un 8.97%. La situación actual plantea interrogantes sobre la sostenibilidad y el futuro del sector industrial en México.
**Desglose de la Caída del IMAI**
El IMAI se compone de varios sectores, y en 2025, todos ellos mostraron caídas en su actividad. El sector de minería fue uno de los más afectados, con una disminución del 6.20%, lo que indica que este sector ha estado en declive durante dos años consecutivos. Por su parte, los servicios básicos también sufrieron una contracción del 0.16%, marcando su tercer año de retroceso. La construcción, aunque mostró una ligera recuperación en el cuarto trimestre con un aumento del 4.3% anual, aún no logra revertir la tendencia negativa, con una caída general del 1.06% en el año. La manufactura, un pilar fundamental de la economía mexicana, retrocedió un 0.36%, continuando su descenso por segundo año.
La directora de Análisis Económico, Cambiario y Bursátil de Monex Grupo Financiero, Janneth Quiroz Zamora, ha señalado que el cierre de 2025 confirma un año de bajo dinamismo en la actividad industrial, junto con ajustes sectoriales significativos. A pesar de la leve recuperación en la construcción, la debilidad persistente en la manufactura ha limitado una mejora más amplia en el sector. Esto sugiere que la fragilidad estructural del sector industrial sigue siendo un desafío que no se ha podido superar.
**Factores que Afectan la Actividad Industrial**
Uno de los factores que ha contribuido a la desaceleración de la actividad industrial es la sensibilidad de las industrias vinculadas al comercio exterior. La economía mexicana está intrínsecamente ligada a la economía global, y cualquier cambio en el entorno internacional puede tener un impacto significativo en su desempeño. La incertidumbre en el comercio internacional, exacerbada por la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), ha llevado a una cautela empresarial en las decisiones de inversión. Esta situación ha creado un entorno donde las empresas son reacias a realizar inversiones significativas, lo que a su vez afecta la actividad industrial.
Además, la inversión productiva ha sido un área de preocupación. La falta de inversión en infraestructura y en proyectos de desarrollo puede limitar la capacidad de crecimiento del sector industrial. La continuidad de proyectos de construcción es vista como un factor positivo, pero está condicionada por la evolución de la demanda externa y el entorno comercial. La incertidumbre en estos aspectos puede hacer que las empresas se abstengan de invertir, lo que perpetúa el ciclo de debilidad en la actividad industrial.
Para 2026, se anticipa que el proceso de reactivación continúe, impulsado por un presupuesto más holgado y un dinamismo sostenido del sector externo. Sin embargo, la moderación en el desempeño del sector industrial dependerá de una base de comparación más favorable y de la continuidad de proyectos de construcción. La evolución de la demanda externa y la inversión productiva serán factores clave para determinar si el sector puede recuperarse de su actual estado de debilidad.
En resumen, la actividad industrial en México enfrenta desafíos significativos, con un IMAI que ha mostrado caídas consecutivas y una fragilidad estructural que persiste. La recuperación dependerá de múltiples factores, incluyendo la inversión, la demanda externa y el entorno comercial. La capacidad de las empresas para adaptarse a estos cambios será crucial para el futuro del sector industrial en el país.
