En un contexto de incertidumbre fiscal, el Gobierno de Nuevo León y el Congreso local han iniciado un diálogo crucial para establecer un acuerdo sobre el Presupuesto 2026. Este encuentro se produce a casi un mes de la aplicación de la reconducción presupuestal por cuarto año consecutivo, lo que ha generado preocupación entre los ciudadanos y los actores políticos sobre la viabilidad de un paquete fiscal que responda a las necesidades del estado.
Las reuniones comenzaron en la Secretaría de Finanzas y Tesorería General, donde se dieron cita los coordinadores de las distintas bancadas del Congreso. Entre ellos se encontraban representantes de los principales partidos políticos, como el PAN, PRI, MC, Morena, Verde, PT, y otros. Este esfuerzo conjunto busca evitar la reconducción y establecer un presupuesto que contemple las necesidades de desarrollo y crecimiento de la región.
### La importancia del diálogo en la política fiscal
El diálogo entre el Gobierno y el Congreso es fundamental en el proceso de elaboración del presupuesto, ya que permite que ambas partes expongan sus puntos de vista y lleguen a un consenso. En este caso, la presidenta del Congreso, Itzel Castillo, ha manifestado que no están dispuestos a aprobar una deuda para el año 2026, lo que añade un nivel de complejidad a las negociaciones. Sin embargo, el secretario de Gobierno, Miguel Ángel Flores, ha instado a los diputados a reconsiderar esta postura, argumentando que la deuda podría ser una inversión necesaria en áreas críticas como la movilidad y la seguridad.
La discusión sobre la deuda es especialmente relevante, ya que el Gobierno del Estado ha propuesto que los fondos obtenidos se destinen a proyectos que podrían atraer inversión extranjera. Esto es crucial en un momento en que la economía global enfrenta desafíos y la competitividad se vuelve un factor determinante para el desarrollo local.
### Presupuesto 2026: retos y oportunidades
El Presupuesto 2026 se presenta como una oportunidad para abordar diversas problemáticas que afectan a Nuevo León. La Ley de Ingresos de los Municipios 2026, que fue publicada recientemente, incluye un aumento en las participaciones a los ayuntamientos al 25 por ciento. Este incremento es un paso positivo hacia la descentralización de recursos y podría permitir a los municipios gestionar mejor sus necesidades locales.
Sin embargo, el hecho de que el Congreso haya aprobado un presupuesto sin deuda y sin aumento de impuestos, como el Impuesto Sobre Nómina (ISN), plantea interrogantes sobre la capacidad del Gobierno para financiar proyectos de infraestructura y servicios públicos. La falta de un Plan de Egresos (POE) adecuado podría llevar a una nueva reconducción presupuestal, lo que limitaría aún más las opciones del Gobierno para invertir en áreas críticas.
El pasado 17 de diciembre, el Congreso local aprobó el Presupuesto 2026 con modificaciones significativas, pero la falta de consenso sobre la deuda ha llevado a tensiones entre los poderes. A principios de año, el Gobierno consumó cinco vetos al Paquete Fiscal 2026, lo que ha generado un clima de incertidumbre sobre el futuro fiscal del estado.
En este contexto, es fundamental que tanto el Gobierno como el Congreso trabajen de manera colaborativa para encontrar soluciones que beneficien a la población. La transparencia en el proceso de negociación y la comunicación efectiva entre ambas partes son esenciales para lograr un acuerdo que permita un desarrollo sostenible y un crecimiento económico en Nuevo León.
El diálogo que se lleva a cabo no solo es un ejercicio político, sino una necesidad imperante para garantizar que los recursos se utilicen de manera eficiente y que se atiendan las demandas de la ciudadanía. La participación activa de los ciudadanos en este proceso también es crucial, ya que son ellos quienes se verán directamente afectados por las decisiones que se tomen en relación al presupuesto.
En resumen, el futuro del Presupuesto 2026 en Nuevo León depende de la capacidad de diálogo y negociación entre el Gobierno y el Congreso. La búsqueda de un acuerdo que contemple las necesidades de la población y que permita un desarrollo sostenible es un reto que ambos poderes deben enfrentar con responsabilidad y compromiso. La historia reciente de la reconducción presupuestal debe servir como lección para evitar que se repita, y para ello, es necesario que se prioricen los intereses de la ciudadanía por encima de los intereses políticos.
La situación actual en Nuevo León es un reflejo de los desafíos que enfrentan muchas entidades en México, donde la gestión fiscal y la transparencia son temas de creciente relevancia. La forma en que se manejen estas negociaciones podría sentar un precedente para futuras discusiones sobre el presupuesto y la fiscalidad en el país.
