La devastación causada por el sismo de 2017 en Juchitán, Oaxaca, ha dejado una huella imborrable en la memoria colectiva de sus habitantes. Sin embargo, en medio de la tragedia, surge la fuerza y la resistencia de un pueblo que se niega a ser definido únicamente por su sufrimiento. Este es el contexto en el que se sitúa el nuevo documental de Juan Carlos Rulfo, titulado «Binizza, los seres de las nubes», que se estrenará en el marco de la Gira de Documentales Ambulante. Este trabajo no solo busca retratar la realidad de la región, sino también honrar la rica cultura y el arte que la caracterizan.
La obra de Rulfo se adentra en la vida cotidiana de los habitantes del Istmo de Tehuantepec, un lugar donde la fragilidad de la existencia se entrelaza con la vitalidad de su gente. A través de su lente, el director busca capturar la esencia de un territorio que, a pesar de los embates de la naturaleza y la adversidad, sigue floreciendo. «La película comenzó poco después del temblor del 17, luego vino la pandemia y otras cosas más, ha sido una cosa interrumpida hasta ahora», comenta Rulfo, quien ha trabajado en este proyecto durante años.
### La Narrativa de la Resistencia
«Binizza, los seres de las nubes» no es solo un documental; es una fábula contemporánea que explora la dignidad de los personajes que habitan el Istmo. Rulfo se ha rodeado de figuras emblemáticas de la cultura local, como Lucas Avendaño, un artista muxhe, y la defensora de la lengua zapoteca, Irma Pineda. A través de sus historias, el documental revela la complejidad de la identidad istmeña y su conexión con la tierra.
El título del documental hace referencia a los dioses que, según la mitología local, llegaron a la Tierra pero fueron expulsados por un cocodrilo guardián. Esta alegoría se convierte en un hilo conductor que une las narrativas de los personajes, quienes, a su manera, intentan recuperar su voz y su lugar en el mundo. Rulfo destaca que «la complejidad de la zona es terrible y era encontrar a todos estos personajes que son un mundo entero y que hablan de su territorio a su manera».
El uso del zapoteco como lengua principal en el documental no es casual. Rulfo busca dar voz a una cultura que ha sido históricamente marginada y que, a través de su lengua, expresa su resistencia y su deseo de ser escuchada. La elección de este idioma no solo enriquece la narrativa, sino que también subraya la importancia de preservar las lenguas indígenas en un mundo cada vez más globalizado.
### Un Retrato de la Realidad Actual
El documental también aborda temas contemporáneos que afectan a la región, como la inseguridad y la lucha por el agua. Rulfo menciona que está trabajando en otro proyecto que se centra en la ausencia de agua en la Ciudad de México, tomando como referencia a comunidades campesinas que enfrentan amenazas de violencia y la presión de la mafia inmobiliaria. «Es absurdo que haya una ciudad que viva en el lecho de un lago, se queje de no tener», afirma, resaltando la ironía de la situación.
La interconexión entre estos temas refleja la realidad de muchas comunidades en México, donde la lucha por los recursos naturales se convierte en un tema de resistencia y supervivencia. Rulfo, a través de su trabajo, busca no solo documentar estas realidades, sino también generar conciencia sobre la importancia de cuidar y preservar el entorno natural y cultural.
El estreno de «Binizza, los seres de las nubes» está programado para esta semana en la Primera Casa de Imprenta de América, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, y en el Instituto Javier Barros Sierra. Aunque se espera un lanzamiento comercial más amplio, las funciones en Ambulante representan una oportunidad única para que el público se sumerja en la riqueza cultural del Istmo y en las historias de sus habitantes.
La obra de Juan Carlos Rulfo se erige como un testimonio de la resiliencia de un pueblo que, a pesar de las adversidades, sigue encontrando formas de expresarse y de luchar por su dignidad. A través de su mirada, el espectador es invitado a reflexionar sobre la importancia de la memoria, la identidad y la resistencia en un mundo que a menudo olvida las historias de aquellos que habitan en los márgenes.
La proyección de este documental no solo es un homenaje a la cultura istmeña, sino también un llamado a la acción para preservar y valorar las tradiciones y lenguas que forman parte del patrimonio cultural de México. En un momento en que la globalización amenaza con diluir las identidades locales, la obra de Rulfo se convierte en un faro de esperanza y un recordatorio de que, a pesar de las dificultades, la vida y el arte siempre encuentran un camino para florecer.
