En 2025, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos tomó una medida drástica al designar a 64 individuos y 87 empresas en México como lavadores de dinero vinculados a narcotraficantes y terroristas. Esta acción, que implica el bloqueo de propiedades y cuentas bancarias, ha revelado una compleja red de operaciones financieras que trascienden fronteras y que involucra a personas de diversas nacionalidades. La lista negra, que incluye a un total de 151 entidades, no solo se limita a mexicanos, sino que también abarca a colombianos, albaneses, indios y canadienses, lo que indica la diversidad y la sofisticación de las operaciones de lavado de dinero en el país.
La base de datos creada por el Tesoro, a partir de los reportes de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), ha permitido identificar no solo a los grandes cárteles de la droga, como el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), sino también a células más pequeñas que habían pasado desapercibidas por las autoridades. Un caso notable es el de Ryan James Wedding, un ex atleta olímpico canadiense, quien ha sido señalado como líder de una organización criminal que trafica grandes cantidades de cocaína desde Colombia y México hacia Estados Unidos y Canadá. Wedding ha utilizado criptomonedas para ocultar y blanquear dinero ilícito, lo que refleja la evolución de las técnicas de lavado de dinero en la era digital.
### La Diversificación de la Lista Negra
La lista negra del Departamento del Tesoro ha mostrado una diversificación significativa en los tipos de individuos y empresas involucrados en actividades ilícitas. De las 64 personas designadas, 55 son mexicanas, lo que representa el 85.9% del total. Sin embargo, el hecho de que también se incluyan a personas de otras nacionalidades sugiere que el lavado de dinero en México es un fenómeno global que involucra a múltiples actores. De las 64 personas, 35 fueron designadas bajo el rubro de «terrorismo», lo que es inédito en el contexto mexicano, y 19 fueron señaladas por su relación con actividades de narcóticos.
El mapa de operaciones de estas personas revela que Sinaloa es el principal punto de actividad, con 16 individuos vinculados a esa región. Le siguen Baja California y Jalisco, con 12 y 9 personas respectivamente. Este patrón geográfico no es sorprendente, dado que estas áreas son conocidas por su fuerte presencia de cárteles de la droga. Sin embargo, la inclusión de individuos de diversas nacionalidades y la conexión con el terrorismo indica que las redes de lavado de dinero son más complejas de lo que se pensaba anteriormente.
Entre los nombres destacados en la lista se encuentra Édgar Aarón Vázquez Alvarado, conocido como «El General», quien ha sido señalado como un facilitador clave para Wedding. Vázquez es propietario de varias empresas en México y ha proporcionado protección a Wedding en el país. Este tipo de conexiones entre individuos de alto perfil y el crimen organizado subraya la dificultad de desmantelar estas redes, ya que muchos de ellos operan bajo la fachada de negocios legítimos.
### Empresas en el Ojo del Huracán
El golpe del Departamento del Tesoro no solo se ha centrado en individuos, sino también en empresas que han sido utilizadas como vehículos para el lavado de dinero. De las 87 empresas designadas, el 64% ha sido señalado por vínculos con «terrorismo», mientras que el 30% está relacionado con el crimen organizado. Estas empresas no son grandes corporaciones, sino más bien redes de sociedades mercantiles que operan en sectores como combustibles, turismo y entretenimiento. Este enfoque en empresas de menor tamaño sugiere que el lavado de dinero se realiza a través de operaciones más pequeñas y menos visibles, lo que complica aún más la labor de las autoridades.
La mayoría de estas empresas se concentran en tres estados: Sinaloa, Baja California y Jalisco, que juntas representan el 56% de las compañías sancionadas. Esto refuerza la idea de que las operaciones de lavado de dinero están profundamente arraigadas en las economías locales de estas regiones. Además, el hecho de que muchas de estas designaciones se hayan realizado en los últimos meses del año indica un esfuerzo concentrado por parte del Tesoro para abordar el problema de manera más agresiva.
La inclusión de empresas en la lista negra también plantea preguntas sobre la responsabilidad de las autoridades mexicanas en la supervisión y regulación de estas entidades. La capacidad de estas empresas para operar durante tanto tiempo sin ser detectadas sugiere fallas en el sistema de control y vigilancia, lo que podría permitir que el lavado de dinero continúe prosperando en el país.
La situación actual en México, marcada por la violencia y la corrupción, se ve agravada por la complejidad del lavado de dinero y su conexión con el crimen organizado. La designación de individuos y empresas por parte del Departamento del Tesoro es un paso importante, pero también es un recordatorio de que el problema es multifacético y requiere un enfoque coordinado entre diferentes países y agencias para ser abordado de manera efectiva. La lucha contra el lavado de dinero y el narcotráfico en México es un desafío que no solo afecta al país, sino que tiene repercusiones en toda la región y más allá.
